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domingo, octubre 2, 2022

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Juanma Lillo, el lugarteniente de Pep

Verano de 1992. Salamanca. Un joven tolosarra de 26 años se sienta en el banquillo de la mítica Unión Deportiva que se encontraba en Segunda B. A la primera no, pero a la segunda al alcanzó la división de plata y en la 1994-95, con un fútbol preciosista e Ismael Urzaiz como referencia ofensiva sube a Primera División. Una especie de Julian Nagelsmann de la época. Con 29 años, Juanma Lillo, nuestro protagonista, se convertía en el técnico debutante más joven de la categoría. Al año siguiente sería controvertidamente destituido y empezaría una travesía que le ha hecho pasar por banquillos de cuatro continentes diferentes, pero sería la primera aventura, en el Real Oviedo, donde enamoraría al que hoy es su jefe: Pep Guardiola.

El de Santpedor quedaría prendado por el juego ovetense y en la 2005-06 pasó sus últimos seis meses como futbolista en el Dorados de Sinaloa, curiosamente con Lillo como técnico. Como recogen en el Daily Mail, fue todo un master en el arte de entrenar. Tras México, Pep dejaría el fútbol y se centraría en su carrera como entrenador. Éxitos y más éxitos, mientras mantenía una relación cercana con nuestro protagonista. Esa que les ha hecho caminar juntos de nuevo esta temporada. Guardiola siempre ha cimentado sus ecosistemas ganadores en un cuerpo técnico de confianza, complementario, y la salida de Arteta rumbo al Arsenal resquebrajaba el escenario. Así entraba en escena ese entrenador de moda de mediados de los 90. Juanma Lillo se convertía este curso en nuevo entrenador asistente del Manchester City.

Lorenzo Buenaventura (preparador físico) Rodolfo Borrell (entrenador asistente) Pep Guardiola (primer entrenador), Juanma Lillo (entrenador asistente) y Xabier Mancisidor (entrenador de porteros) posando con la Premier League ganada por el Manchester City. El círculo de confianza de Pep.
Pool (Getty Images)

Lillo acababa de proclamarse campeón de la Superliga china con el Qingdao Huanghai y se encontraba en casa en verano cuando Guardiola acudió en su búsqueda. Y, como bien relata el Mail, no fue solo el impacto pasado del tolosarra el que hizo ser la apuesta ganadora, sino su también buena relación con Txiki Beguiristain, director deportivo citizen y Xabi Mancisidor y Lorenzo Buenaventura, dos de las personas de confianza de Pep en el cuerpo técnico skyblue. Así, Juanma Lillo era la pieza perfecta para cerrar de nuevo el círculo de confianza que se abrió con el adiós de Arteta.

De desconocido a complemento indispensable

En un principio era un desconocido para los jugadores, pero pronto se convirtió en figura clave en el buen devenir del equipo. Lillo ofrece verdaderas alternativas tácticas al recetario de Guardiola y no ha dudado en disentir cuando ha considerado que algún planteamiento no era redondo. Eso sí, desde la calma, algo que valoran muy positivamente en el club. Arteta, tal y como añade el Mail, era mucho más impulsivo e intenso en el vestuario, un perfil similar al ex del Barça. Lillo es todo lo contrario, «la voz que calma a Pep, una perfecta y profunda voz detrás de Pep, la otra cara de Pep», según argumenta una fuente consultada por el citado medio.

Lillo hizo del 4-2-3-1 el hilo conductor de su carrera, mucho antes de que este fuera el sistema de moda, y su querencia por la posesión y la ocupación de los espacios forman parte de un cocktail del que hoy bebe Guardiola y el City. Además, esa tranquilidad fue crucial, como bien añade el periodista Jack Gaughan en su fenomenal análisis del factor Lillo, en el renacimiento citizen este año. Un comienzo errático llenó de dudas a casi todos, pero no al veterano técnico que insistió en no dar volantazos. Así fue y los resultados llegaron.

Radiografía estadística del Manchester City esta temporada. BeSoccer Pro

«El conocimiento del juego de Juanma es abrumador, ve algunas cosas que pocas personas en el mundo, entre los que me incluyo, pueden ver», ha dicho de su segundo el propio Guardiola. La evolución futbolística de Cancelo se debe, en parte, a la ingente cantidad de consejos que Lillo le aporta. Las bonanzas de la plantilla para con el segundo entrenador citizen van in crescendo, como las de un Guardiola que confiesa que la llegada de Lillo es mucho más que un fichaje: «Es amigo mío desde hace tiempo y finalmente podemos trabajar juntos. Era un sueño y ahora se ha convertido en realidad». Hace unos meses, Lillo era un desconocido en Mánchester. Ahora es más que un entrenador asistente, es el yang del ying de Guardiola.

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