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lunes, octubre 3, 2022

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Elecciones en Perú: Fujimori y Castillo se miden por la presidencia – Latinoamérica – Internacional

Perú celebra este domingo una segunda vuelta para elegir a su próximo presidente entre dos opciones diametralmente contrapuestas: Pedro Castillo (izquierda) y Keiko Fujimori (derecha).

(Además: Elecciones en Perú: propuestas de los candidatos Fujimori y Castillo)

Con las encuestas más ajustadas que nunca entre ambos candidatos, con las palabras “comunismo” y “corrupción” como ejes del debate, y con la incertidumbre de mantener el modelo económico o refundarlo, lo único seguro es que los peruanos votarán por el “mal menor” para que le haga frente a una crisis económica y sanitaria que no da tregua en medio de la pandemia del covid-19 y la fragmentación e inestabilidad política que aqueja al país en el último lustro.

“La gran mayoría no va a votar por su candidato, va a votar por lo que consideran el mal menor, algo lamentablemente casi instituido en Perú”, le señala a EL TIEMPO el sociólogo y periodista político Fernando Vivas.

Los dos candidatos en contienda, Castillo, de 51 años, y Fujimori, de 46, coinciden en señalar que sus prioridades serán relanzar la economía y combatir la pandemia.

Sin embargo, ninguno parece tener planes más allá de ideas genéricas como abrir la economía, eliminar las restricciones sanitarias e incrementar los recursos hospitalarios.
Además, ambos llegan al balotaje sin un capital político destacado –entre los dos suman apenas el 32 por ciento de los votos válidos en primera vuelta– y pese a que Castillo lideró la votación y las encuestas, este domingo se enfrenta a un empate técnico con su rival, lejos de los 20 puntos que le sacó al inicio de la contienda.

(No deje de leer: Cinco claves de la polarizada campaña electoral en Perú)

Resultados que se explican, según los analistas, por la desorganización extrema de su equipo de trabajo y la ausencia de un plan concreto de gobierno, sumado a la desgastante lucha por zafarse de la acusación de ser un “comunista radical”.

“Keiko Fujimori lideró una intensa campaña anticomunista, casa por casa, en donde usando el fantasma del chavismo venezolano impuso la campaña del miedo, respaldada por figuras como Mario Vargas Llosa o el líder opositor Leopoldo López, que llegó esta semana a Perú en un acto reprochable de intentar hacer política interna”, le asegura a este diario el asesor político Víctor Caballero al explicar la trepada de la candidata de derecha en las encuestas.

“Pedro Castillo es de izquierda, pero no es comunista ni chavista. Por lo que de ganar, el país va a enfrentar álgidos momentos de tensión propiciados de esta falsa idea”, agrega Caballero.

El candidato presidencial izquierdista Pedro Castillo espera llevarse la victoria en Perú.

¿Castillo profesa la línea ‘chavista’?

Las alertas sobre el comunismo que representa Castillo se encendieron por el partido político con el que llegó como candidato: Perú Libre, cuyo líder, Vladimir Cerrón –condenado por un delito de corrupción que le impidió postularse a la presidencia–, sí profesa una ideología marxista leninista.

Parte del discurso radical del maestro, como la “nacionalización” del sector minero y energético, o la “limitación de importaciones”, que proviene del ideario del partido, hicieron que casi toda su campaña se centrara en despegarse de la figura de Cerrón.

“Castillo se ha mostrado como un personaje moderado garantizando que las acusaciones que recaen sobre él no tienen fundamento, pero claramente le ha costado explicar en qué va a consistir su programa de gobierno. No hay una coherencia, especialmente, respecto a su política económica que tuvo que presentar en tiempo récord y con el apoyo del partido Nuevo Perú”, asegura Vivas.

En ese sentido, para la analista política Denisse Rodríguez-Olivari son las falencias deeste maestro de la sierra las que pueden llevar a Fujimori a la presidencia. “La principal ventaja de Castillo era enfrentarse al Fujimorismo, pero se le vino encima la maquinaria fujimorista, que ya lleva tres elecciones en segunda vuelta y cuenta con apoyos abrumadores en la empresa privada y en los medios de comunicación”, asegura.

Así, Castillo insiste en ganar la presidencia abogando por un activo papel del Estado en la economía, incluso con nacionalizaciones de los recursos naturales, y abanderando la derogación de la Constitución vigente desde 1993, creada por el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) y abiertamente neoliberal.

No obstante, si bien el cambio constitucional sería legalmente posible, es extraordinariamente complicado de conseguir, más aún cuando el candidato sigue sin aclarar cómo planea lograrlo.

La candidata a la presidencia de Perú Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular.

Keiko enfrenta acusaciones por corrupción 

Pero si por la orilla de la izquierda llueve, por la de la derecha popular de Keiko Fujimori no escampa. Decidida a que la tercera sea la vencida, tras los fracasos que protagonizó en 2011 y 2016, a la hija del expresidente Fujimori le urge ganar para eludir durante su mandato un eventual juicio por presunto lavado de dinero tras el pedido fiscal que carga por más de 30 años de prisión.

Esto sumado a que varios de sus principales asesores también han sido condenados por corrupción y a la promesa de indultar a su padre, sentenciado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad.

Perú es el país con el récord mundial de presidentes procesados por la justicia. El que gane ocupará un sillón presidencial donde todos los que se han sentado desde 1985 han terminado investigados, arrestados o encarcelados, a excepción de los presidentes interinos Valentín Paniagua (2000-2001) y el saliente Francisco Sagasti (2020-2021).

Y son precisamente los antecedentes de Fujimori el principal escollo de muchos peruanos para votar por ella, que representa el continuismo del modelo económico neoliberal instaurado por su padre. “Los grupos económicos han jugado un rol muy activo en la campaña impulsando a Fujimori, lo que demuestra que están dispuestos a todo con el fin de ganar la votación”, insiste Caballero.

A pesar de esto, Fujimori reconoce que ella es su mayor rival de cara a que millones de peruanos aborrecen al fujimorismo, donde ven encarnadas la corrupción, el abuso de poder, el revanchismo y las violaciones a las libertades y los derechos humanos.

“Lo sabe. Por eso no pide votar por ella, pide votar por Perú. Vota a pesar de mí para evitar el comunismo y todos los clichés posibles: hambre, terrorismo… Que voten por Perú pese a la mochila que carga, la de la corrupción”, le indicó a la agencia Efe la analista Paula Távera, quien agrega que pese a su defensa del “modelo”, Fujimori tampoco ha dudado en lanzar propuestas económicas claramente populistas. “Medidas que seguramente todo el statu quo económico que ahora la apoya hubiera tildado de radicales y peligrosas”.

A pesar de sus diferencias, ambos candidatos coinciden en que son antiaborto, defienden la familia tradicional, no dan importancia a los derechos de la comunidad LGTBI y rechazan el enfoque de género en los colegios.

“Fujimori tiene a su favor el bagaje político con el que cuenta y los aliados económicos que se le suman. Pero la resistencia fujimorista es amplia y el electorado rural a favor de Castillo de seguro nos pondrá ante un final de fotografía entre dos candidatos con muy baja representación que no van a poder hacer lo que prometieron si no es trabajando arduamente en consenso con el Congreso y con la ciudadanía”, sentencia Vivas.

Centenares de peruanos viajaron de Lima hasta Pisco, ciudad donde se ubica una planta de oxígeno medicinal, para encontrar este insumo y así ayudar a sus familiares enfermos de covid-19.

El ganador del balotaje recibirá la presidencia de Perú el próximo 28 de julio –fecha en que se conmemora el Bicentenario de independencia de Perú– poniéndose a cuestas un país convertido en la nación con la más alta tasa de muerte global a causa del coronavirus (acumula más de 180.000 fallecidos), sumado a una caída del 11 por ciento de su PIB en el 2020 y donde la pobreza creció seis puntos porcentuales (hasta 27,5 por ciento de la población) en el último año.

Ante este difícil panorama, los analistas coinciden en que para el nuevo presidente será fundamental virar hacia la “reconciliación nacional”.

“La pandemia ha destruido no solamente la economía, sino también la mentalidad del ciudadano, por lo que la reconciliación nacional es clave. Hemos vivido años de antis’ que le hacen mucho daño al país, ahora es momento de aceptar los resultados electorales así el triunfo sea estrecho”, le aseguró a este diario la analista política Diana Seminario.

STEPHANY ECHAVARRÍA NIÑO
Subeditora de Internacional
EL TIEMPO

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