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lunes, julio 4, 2022

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Convención constituyente en Chile deja al país en incertidumbre – Latinoamérica – Internacional

Los resultados de la elección que definió a los candidatos que componen la Convención Constituyente de Chile, la cual redactará la nueva carta magna, causó un terremoto político en el país. Analistas coinciden en que los comicios del 15 y 16 de mayo produjeron una reconfiguración del poder político chileno, tras el castigo a los partidos tradicionales. Sin embargo, los efectos de las elecciones revelan un panorama aún incierto para el país.

Estos comicios trazaron un nuevo mapa político. Por un lado, los candidatos independientes de izquierda, que no estuvieron respaldados por movimientos tradicionales, lograron una amplia representación en la Convención.

La Lista Vamos Por Chile –de derecha– obtuvo 37 escaños; Lista Apruebo –de izquierda–, 25; Apruebo Dignidad –de izquierda–, 28, y otras listas de independientes (mayoría de izquierda), 48. Además, hay otras 17 curules reservadas por ley para indígenas.

Según Víctor Orellana, investigador de la Universidad de Chile y director de la Fundación Nodo XXI, los movimientos independientes no son fuerzas que hoy estén cohesionadas o que tengan un derrotero político claramente definido, lo que representa un desafío para lograr consensos para la nueva Constitución.

“No son fuerzas que estén unidas. Lo más emergente es su fragmentación y carencia de proyecto. Por ahora no están en diálogo y no está claro un proyecto de transformación. Además, no hay un proyecto de fondo para salir del neoliberalismo. Esto es muy importante porque la protesta (del estallido social en 2019) lo que demanda es reformar los altos niveles de mercantilización y desigualdad social que hay en el país”, explicó en diálogo con EL TIEMPO este académico chileno.

De hecho, para aprobar los diferentes artículos de la constitución se necesitan dos tercios de los 155 asientos de la Convención Constituyente. Como ningún movimiento alcanzó este umbral, las alianzas serán claves para sacar adelante la redacción del texto, algo que aún no está definido.

“La Convención quedó cargada hacia la izquierda, si uno la compara con el Congreso actual. De hecho, la derecha va a tener mucho menos capacidad de maniobra. Surgieron muchos liderazgos nuevos que no son parte de la élite tradicional (…).

Además, se produjo una reconfiguración del poder bien relevante, y hoy día bastante incierta”, le dijo a este diario Matías Bargsted, profesor del Instituto de Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, tras hacer un análisis sobre los resultados .

A propósito, un análisis de la revista Americas Quarterly sostiene que solo el 22 por ciento de los delegados elegidos para la Convención se había postulado alguna vez para un cargo electivo. Y solo el 13,5 por ciento había ocupado un cargo electo.

Esto revela nuevos liderazgos en la escena, pero también los nuevos retos que tiene la Convención. Pero ¿cómo se llegó a este punto?

El mismo presidente chileno Sebastián Piñera lo expresó en una contundente frase tras conocerse la victoria de los independientes.

“En estas elecciones la ciudadanía nos ha enviado un claro y fuerte mensaje al gobierno y también a todas las fuerzas políticas tradicionales: no estamos sintonizados adecuadamente con las demandas y los anhelos de la ciudadanía y estamos siendo interpelados por nuevas expresiones y nuevos liderazgos”, recalcó Piñera.

Los electores encontraron eco en una serie de candidatos independientes, entre los que hay activistas sociales, profesionales, docentes, escritores, periodistas o abogados constitucionalistas que en un plazo máximo de un año deben proponer un texto.

Para muchos, la cosecha de recién llegados genera esperanzas –y preguntas– sobre el tipo de estatuto de gobierno que reemplazará la Constitución de la era de la dictadura de Chile

Además, el otro punto de la discusión es si, en efecto, los constituyentes tendrán la capacidad de encauzar las preocupaciones ciudadanas que salieron a flote durante el estallido social en 2019. Esto, precisamente, fue el detonante del descontento acumulado por el hastío hacia las élites políticas tradicionales en el país.

“Para muchos, la cosecha de recién llegados genera esperanzas –y preguntas– sobre el tipo de estatuto de gobierno que reemplazará la Constitución de la era de la dictadura de Chile”, apuntó Americas Quarterly.

Esta Convención Constituyente tiene el enorme reto de escribir la carta magna que sepultará el último vestigio institucional relevante en Chile de la dictadura de Augusto Pinochet: la Constitución que rige en el país desde 1980.

Y no son temas menores los que precisamente deberán entrar a discutir los constituyentes. Los principales reclamos de la población chilena son: poner fin a la privatización del agua; rediseñar el modelo privado de pensiones individuales, fuertemente cuestionado por entregar bajísimos retiros; y la forma en la que se explotan los recursos naturales, en especial el litio y el cobre, entre otros.

En el país hay posiciones divididas al respecto. “La historia muestra que este dominio de la izquierda radical no es un buen augurio para ninguna economía, no solo para la chilena. Esta no sería una buena noticia en ninguna parte”, afirmó a la agencia AFP el académico Felipe Balmaceda, de la facultad de Economía y Empresa de la privada Universidad Diego Portales.

En contraste, Claudia Heiss, jefa de la carrera de Ciencia Política del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, consideró que el éxito de las candidaturas independientes “le (dará) un cariz mucho más ciudadano y con mucha más legitimidad” a la nueva carta magna. En resumen, señaló Heiss, el resultado es la forma en que se traslada el “estallido social a nivel institucional” para recoger reclamos ciudadanos como salud pública, educación de calidad o pensiones dignas.

Ha sido inesperado para los partidos políticos y para los analistas. Es un cambio inédito en la política chilena desde el retorno a la democracia

Por su parte, Orellana consideró que esta nueva generación de políticos independientes puede ser una oportunidad positiva para la democracia chilena. “La gente está votando por personas que nunca han estado en política y eso es un valor. Es como la canción de León Gieco: ‘Dicen la juventud no tiene / Para gobernar experiencia suficiente / Menos mal, que nunca la tenga / Experiencia de robar’. Y ese es el análisis que hizo la gente: mientras más lejano esté de la política, más confiable (…) La política chilena tenía una impronta oligárquica, y ahora comienza un periodo para pensar en un periodo nacional popular. No está garantizado, pero es posible”, dijo.

Otros, sin embargo, consideran que los partidos políticos seguirán teniendo protagonismo en la nueva Constitución. Es el caso del académico de la Universidad de Santiago de Chile Marcelo Mella. “El sistema de partidos tiene terremotos que pasan. Si no lo exterminó Pinochet, creo que no ocurrirá ahora”, le dijo a AFP.

Pese a este incierto panorama tras el resultado de los comicios, lo que sí está claro es que estas elecciones tuvieron profundo calado en la carrera presidencial, que serán en noviembre.

A mitad de esta semana, seis precandidatos de la derecha y la centroizquierda renunciaron a sus aspiraciones.

Siendo el sector más golpeado por el veredicto de las urnas, la derecha chilena aún intenta ponerse de pie luego de la derrota.

Desde el Gobierno liderado por Piñera, de hecho, se anunciaron posibles cambios de gabinete. En los últimos días ha habido frenéticas negociaciones entre los diferentes partidos históricos del país para rediseñar las estrategias para la escena política del país.

“Ha sido inesperado para los partidos políticos y para los analistas. Es un cambio inédito en la política chilena desde el retorno a la democracia”, puntualizó la politóloga Heiss.

CARLOS JOSÉ REYES*
Redacción Internacional
* Con información de AFP y EFE

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