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jueves, septiembre 29, 2022

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La transición social y energética que busca arbitrar la AFD en Colombia

La Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) observa con excelentes ojos la disposición del nuevo Gobierno para la cooperación internacional y se mostró “de audazs abiertos” para apoyar en los temas de transición energética y social que se promueven desde Casa de Nariño.

Philippe Orliange, director ejecutivo de la AFD, de visita en Colombia, repasó los más de 10 años de presencia en el país, así como los retos y proyectos de impacto social que desarrollarán en los próximos años.

(Vea: ‘Sin transmisión eléctrica no hay transición energética’, líder de ISA).

¿Qué es el Grupo AFD?

Es un grupo de desarrollo del Gobierno francés, que es el principal accionista, y que financia proyectos y programas de desarrollo con un vínculo social y ambiental con fuerte conexión con los Acuerdos de París y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Hoy el Grupo AFD tiene presencia en 110 países en todo el mundo. en el interior de la institución está el banco AFD que financia al sector público, Proparco que financia al sector privado y Expertise France que es la agencia de cooperación técnica.

El Grupo trabaja en América Latina desde 2008-2009 y hoy en día es la tercera región para la AFD en términos de volumen global de actividad, por detrás de África y una zona que llamamos Orientes, que va desde los Balcanes hasta China.

La trayectoria de aumento en América Latina ha sido muy fuerte. Tiempo atrás no teníamos nada y hoy contamos con una cartera de 10.000 millones de euros, eso la coloca entre las mayores agencias bilaterales de la región.

¿Cómo ha sido su presencia en Colombia desde entonces?

El inicio fue muy rápido. El Gobierno dio autorización a finales de 2008 y firmamos nuestra primera operación cerca de comienzos de 2009. Hoy en día, Colombia se ubica en el interior de los primeros socios del mundo de la agencia con un monto acumulado de proyectos que está en 3.000 millones de euros.

Es un resultado muy excelente que se debe a varios factores. Creo que en Colombia las políticas públicas de buena calidad consisten en que se ha priorizado en los últimos años la lucha contra el cambio climático. También porque la AFD no solo da créditos al Estado, sino también a entidades públicas y a subnacionales, pues es la única agencia que lo puede hacer. Hicimos financiamiento a la Gobernación de Antioquia y a Findeter, por dar algunos ejemplos. Todo esto ha creado una dinámica muy alineada con la dinámica de las relaciones bilaterales.

(Vea: La porcinaza biomasa que genera energía eléctrica).

¿En qué otras áreas trabajan en Colombia?

La idea en Colombia es cómo hacer para financiar la transición energética con una agenda social de inclusión que es indispensable en los países donde hay muchas desigualdades. No es un problema específico de América Latina, quizás por cuenta de las magnitudes de las desigualdades es un problema más agudo, empero es algo que también tenemos en Europa. La crisis de los chalecos amarillos es un ejemplo de lo difícil que es hacer que sean compatibles ambas transiciones. Eso es lo que estamos trabajando en Colombia.

Claro, el clima no es un sector, empero un proyecto de movilidad urbana es un proyecto que tiene impactos múltiples en términos de cambio climático y también de inclusión social. Proyectos de energía, de almacenamiento, porque ahí también está la cuestión de la adaptación al cambio climático, hacer que las infraestructuras puedan resistir el impacto de las lluvias.

Philippe Orliange, director ejecutivo de la AFD.

Archivo particular

¿Qué proyectos se pueden destacar?

excelente, el proyecto en Medellín de transporte público con dos líneas del metro cable y la primera línea del tranvía que hoy opera en la ciudad son excelentes ejemplos. También los programas desarrollados en Barranquilla sobre biodiverciudad e inclusión social.

Este es un proyecto que nos ha fundado las bases para llevarlo y adaptarlo a territorios de ultramar y ha tenido buena receptividad.

Por otro lado, también está Proparco, el audaz privado, que financió la adquisición de autobuses eléctricos en Bogotá para el proyecto de Electribus.

(Vea: Tributaria, energía y tierras: el primer mes económico de Petro).

¿Cómo ha sido el 2022 para la AFD?

A nivel espiritual este año tendremos aproximadamente 12.000 millones de euros de aprobaciones de nuevos proyectos, aproximadamente el mismo monto que en 2021. Esto quiere decir que más allá de la crisis energética y de la guerra en Ucrania, la banca de desarrollo está cumpliendo su papel contracíclico.

¿Cuál es la razón de su visita al país?

La razón de mi visita es precisamente discutir con el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Ambiente, el Departamento Nacional de Planeación, entre otros, sobre cuál es la visión del nuevo gobierno en relación con la cooperación internacional.

Mi impresión es que este gobierno tiene mucho interés en que la cooperación internacional pueda desarrollar un papel muy activo de acompañamiento, de apoyo, a algunas grandes reformas que tienen con esa finalidad de hacer la transición social y ecológica a nivel estratégico y eso para nosotros es muy importante. Tener esa coherencia estratégica es un elemento clave para el buen desempeño del trabajo de la AFD.

(Vea: Mineros analizan opciones para acelerar la transición energética).

Mi apuesta sería para que en 2023 pueda continuar y tal vez continuar el nivel de nuestra actividad en Colombia tanto en financiamiento como en investigaciones sobre política pública.

De la reunión con el DNP se discutió un tema interesante y que también se plantea en Francia, sobre cómo hacer para que el Estado recupere una capacidad de planeación a mediano y largo plazo. Muchos países entre los cuales están Francia y Colombia han perdido un poco esa capacidad. La reconstrucción de Francia de los 50 y 60 se dio como producto de una planeación que duró hasta los 70.

Fueron muy excelentes los primeros contactos con el Gobierno.

ROBERTO CASAS LUGO
Periodista Portafolio

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