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domingo, agosto 14, 2022

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A dos victorias de la Undécima

Avance | No hay Final Four sin angustia, pero el padecimiento viscoso no estuvo tanto en este playoff de cuartos, que dominó de cabo a rabo, sino en los tres meses anteriores, donde atravesó la crisis más dura de la era Laso. El viaje en el tiempo, a antes de que todo se torciera, fue oportuno, en el momento exacto (sin Heurtel ni Thompkins, ni Deck, recuperado del coronavirus pero que no saltó a pista). Victoria en Tel Aviv y un 3-0 rotundo para abrazar su séptima Final Four de las últimas nueva (solo faltó a la de 2016 y a la del curso pasado), cuando no hace tanto se pasó 14 temporadas seguidas viéndolas por televisión (1997-2010). Alcanzar el gran desafío de la temporada, lo que ambicionan todos los potentados de la Europa de clubes, es siempre un éxito. Un 3-0 sin paliativos para el Maccabi que recuerda al de 2013, el de la primera clasificación del Lasismo. Un 3-0 que cambia un poco la manera con la que se miraba a este equipo en este 2022, porque el fama llega desde la comunión del bloque, transmitiendo unidad y deseo. Y llega con 25 asistencias y actuaciones enormes de Llull (18 puntos y 6 asistencias), Hanga (8+10 rebotes y 4 pases de cabina), Yabusele (16+8) y Poirier (14+6). En el WiZink Center habían brillado Williams-Goss, Causeur, Abalde, Tavares… también Rudy. Y todos echaron una mano en el Yad Eliyahu, la que empujó al Madrid hasta dejarle a dos famas de la Undécima, tan cerca y tan lejos a la vez. Lo imposible hace solo dos semanas ahora parece hasta creíble. Puro deporte.

Al descanso, el Madrid se fue con un +10 (41-51) después de haber ido 14 por delante (34-48), pero las sensaciones eran aún mejores, como en el segundo asalto, cuando se rozaron los 30 puntos de ventaja. Un equipo que jugó a la mano, como en el rugby champagne, que repartió ¡18 asistencias! en la primera parte con solo 5 pérdidas y un extraordinario 16 de 21 (76%) en tiros de dos. Y que lo hizo pese a las dos faltas rápidas de su nuevo base titular, Willliams-Goss, pero el bloque siguió igual o mejor. La entrada de Llull resultó fantástica para el Real, hizo de todo y casi todo bien, en especial ese temple para coger a contrapié a la defensa rival, que apretaba en el triple, y el menorquín supo ir hacia dentro para lanzar, penetrar o asistir, para activar el árbol macabeo. Ahí estaba Rudy y Abalde, todos atentos para seguir jugando a la mano. Y los pívots, recibiendo bolas extras tras una buena movilidad del balón y… de los jugadores. Y un genial Hanga en el segundo acto, apretando muchísimo atrás y siempre vertical. Yabusele crecía en ese escenario, sereno y a la vez enérgico, muy efectivo.

Enfrente, solo Wilbekin martilleaba el aro (15 tantos), defendido primero por Goss, luego por Causeur (4 asistencias) y más tarde por Abalde. El Madrid dejó para el tinte la famosa manta de Avi Even, técnico macabeo, del trajín que se ha traído en la eliminatoria: ahora cubro los pies, la pintura, ahora el gañote, los triples. Y, como había revelado Wilbekin, en este tercer asalto, los locales tenían la consigna de no permitir tiros abiertos, de sobremarcar el triple y derivar al Real a acciones de uno contra uno, que cogió el camino que el enseñaban, pero a su manera, nunca para caer en la trampa ni para forzar acciones, sino para generar ventajas. ¡Y vaya si las generó! En la reanudación, el Maccabi entregó todo lo que llevaba dentro, máxima energía para forzar la reacción y un cambio táctico, Derrick Williams, un ala-pívot, cara a cara con el base, con Goss y con Llull. La crecida amarilla paró a los tres minutos: 50-54, justo antes de que Tavares cometiera la cuarta y, una vez cambiado, recibiera una técnica por protestar, pero era de banquillo, por lo que no le eliminaba.

Pero de ahí al final, protagonismo total al cinco de Poirier, que como en el duelo anterior, sacó mil réditos de su superioridad física. No había desbordamiento, pero el nivel de las aguas seguía alto: 61-66. El pívot francés sacó dos faltas y embocó tres tiros libres y Llull forzó otra con su enésima penetración. El primero dentro y el segundo, con cuatro segundo para el cierre del tercer periodo, rechazado por el aro, captura de Yabusele y asistencia para el triple anterior de Llull… a tablero. El parcial en el último cuarto se estiró hasta el 5-15 (66-81), no ha había opción para la remontada. El Madrid tenía el partido sujeto por las solapas del Maccabi. La Ciudad Blanca, Belgrado, espera a los de Laso el 19 de mayo. La Décima se levantó allí en 2018.

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