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miércoles, mayo 25, 2022

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En dos años la pandemia transformó la oferta y la demanda y la forma de hacer negocios | Economía | Noticias

El 16 de marzo de 2020 el decreto ejecutivo n.° 1017 declaró el estado de excepción debido a la pandemia del COVID-19, y desde el 17 las medidas empezaron a aplicarse, entre ellas el encierro obligatorio, la suspensión de la jornada presencial de trabajo, entre otras.

También fue el punto de partida para un proceso de transformación de la economía y de hacer negocios, que al cabo de dos años logró posicionar estrategias que en muchos casos dispararon la oferta y la demanda en ciertos sectores y a otros los mantuvo a flote para no desaparecer y ahora buscan regresar a un espacio físico.

Roberto Unda, propietario de Rundacar, que se dedica a la venta de repuestos de automotores y que antes de la pandemia contaba con un local físico en la ciudadela Guayacanes, vio como el canal online salvó su negocio de desaparecer, sin embargo reconoció que sus niveles de ingresos nunca fueron los mismos que con un espacio físico.

Unda alquilaba en sociedad un local en $ 300, ahora en solitario aseguró que gasta casi la misma cantidad al mes en publicidad en redes sociales para atraer clientes, aunque sin el resultado esperado y cree que teniendo un espacio físico tendría más exposición y así acelerar su recuperación, aunque sus planes son a largo plazo, pues proyecta estar en condiciones en unos tres o cuatro años.

Otros negocios que nacieron y crecieron bajo la modalidad online terminaron por abrir espacios físicos, en este último año.

BurgerLab, que empezó en diciembre del 2019 en Quito como una marca virtual con la modalidad de ‘cocinas ocultas’ a través de las aplicaciones móviles, ya tiene dos locales en Tumbaco y en Quito bajo las marcas BugerLab y WingLab, indicó su gerente general, Rafael Chiriboga.

En pandemia, marcas virtuales y cocinas ocultas despegaron en Ecuador

Chiriboga explicó que las ‘cocinas ocultas’ funcionaron bien en un principio, sin embargo, señaló que el hecho de que las aplicaciones de delivery cobren entre el 20 % y el 30 % en comisión representa un gran impacto para un negocio que está emprendiendo y que su única forma de hacer entregas a domicilio es a través de estas aplicaciones.

“(Los locales físicos) Los abrimos justamente por ese motivo, porque al estar solo como cocinas fantasmas nuestros ingresos se veían muy limitados”, expresó Chiriboga, quien reconoció que todavía venden la mayoría de sus productos a través de las aplicaciones un 60 % y un 40 % directamente en los locales; no obstante, aseguró que eso ayuda un poco a amortiguar el impacto de tener que pagar esa comisión tan elevada de las aplicaciones.

El empresario también destaca la limitación de no contar con un local físico y depender de que el cliente tenga que buscar su negocio solo en las aplicaciones.

“No mucha gente puede llegar al negocio porque tiene que buscarla en una plataforma y eso implica mayores gastos de mercadeo y publicidad”, refirió Chiriboga.

Para el analista económico Jorge Calderón, en general, la pandemia fue una buena oportunidad para que los negocios se reinventen y experimenten otras formas de vender y llegar al cliente.

» Vimos que los negocios de comida pasaron a ser delivery, porque ese es su fuerte, es un negocio y si bien las ventas tal vez no fueron las mismas, por lo menos fueron estables, les permitió mantener el negocio”, mencionó Calderón, quien aseguró que las aplicaciones digitales se dispararon en volumen y las transacciones crecieron, algunas aceleradamente al principio, tal vez con problemas logísticos, pero con el despliegue de una dinámica que cambió la forma de hacer negocios que apuntaló la transformación digital en el país.

Desigualdad, desempleo, deudas, algunos efectos del COVID en Ecuador, según estudio de Unicef

Leonardo Ottati, presidente de la Cámara Ecuatoriana de Comercio Electrónico, confirmó el crecimiento citado por Calderón, al indicar que del lado de la oferta las empresas se volcaron a tratar de satisfacer las necesidades de sus consumidores a través de canales no presenciales.

“Muchos estaban avanzados y otros obviamente se despertaron o empezaron a trabajar en sus estrategias no presenciales desde el momento de la pandemia”, afirmó el experto, quien dijo que la demanda también se vio obligada a atreverse, en algunos casos, a hacer su primera transacción no presencial y aquellos que ya lo hacían, a acelerar su frecuencia, creando un efecto de bola de nieve.

Una de las consecuencias de este efecto es que dentro de la facturación de las empresas, hoy en día, el canal digital es mucho más representativo de lo que era antes.

Ottati puso de ejemplo a la banca. “La banca tiene una preferencia digital absoluta para sus servicios, los canales digitales de la banca son de largo los más utilizados por la mayoría de los clientes”, reconoció el dirigente, quien recordó que en el 2020 el e-commerce en Ecuador cerró con $ 2.300 millones y para el 2021, del que no hay aún cifras oficiales, se prevé un cierre con el 20 % más, es decir, $ 2.750 millones.

Entre $ 2.760 millones y $ 3.220 millones movió, por lo menos, el e-commerce en Ecuador en el 2021

Por su parte, Paola Aulestia, consultora financiera de pequeñas y medianas empresas, recomendó a las empresas que cerraron sus espacios físicos al inicio de la pandemia para vender online y que han crecido por esa vía, evaluar sus indicadores antes de decidir un posible regreso al canal físico.

“Si consideras que tus clientes se adaptaron bien al online, quizás abre un híbrido. No te deshagas totalmente y cambies otra vez al físico, dejando el online que te sostuvo durante estos dos años, porque ya viste que los gustos y preferencias de tus clientes son esos”, recomendó la experta.

Aulestia cree que este año las pymes deben hacer una evaluación en función de los dos últimos años por la pandemia, y analizar cuáles han sido las preferencias de sus clientes.

Por ejemplo, en locales que pasaron del físico al online, ciertos restaurantes que únicamente funcionan para llevar, o que no los abren totalmente por el tema del equipamiento o también de reformas que tienen que hacer, porque los costos fijos todavía no les dan para hacer esos cambios, pero en donde hay clientes que presionan para que se abra un local físico. (I)

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