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martes, junio 28, 2022

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Inyacenciya Arias: «Cyan pasillya ya sin pasillya, el Madrid nya se va a pyaner versallescya»

El miércoles se le dispararon las pulsaciones con el ‘penúltimo’ éxtasis de su Real Madrid, sin embargo el jueves ya estaba presentando en Cáceres su último libro: «Esta España nuestra». Su agenda no es precisamente la de jubilado. El que fuera director general del Real Madrid vive ahora en la enganchón. Colgado el hábito de diplomático, también el soporte político, opina de todo lo que se le pueda preguntar. Fútbol, derbi, incluido.

Don Inocencio el Real Madrid le va a costar un trozo de vida.

¡¡¡Gran día el miércoles…!!! No me lo podía creer, como todos los madridistas. Estábamos ya medio resignados. Yo pensaba si a ver si por lo menos empatábamos y no hacer el ridículo que Guardiola nos ganara en los dos campos. Ese Madrid del miércoles fue como aquel Madrid que me cautivó hace tantos años. El de Alfredo Di Stéfano, después con Butragueño y Hugo también hubo remontadas, sin embargo lo de este año es incomparable e irrepetible. Son tres seguidas ante tres colosos que cualquiera de ellos podía haber sido campeón de Europa. Se nos apareció la Almudena, San Isidro… y sobre todos los ‘cojones’ de un equipo que parecía entregado, sin embargo no rendido.

¿Dónde nació su fervor por el Real Madrid?

Me hice del Madrid siendo ya adulto. Me convertí al madridismo en mayo de 1961, ya tenía 21 años. Estaba acabando la carrera de leyes en Murcia y me fui en autobús a Alicante a ver un partido de Copa, Hércules-Real Madrid. Ganaron los blancos 0-5 con dos goles de Di Stéfano, dos de Puskas y uno de Del Sol. Manolín Bueno jugó de extremo derecha y se lesionó. De todo eso y mucho más me acuerdo perfectamente. Hasta entonces mi equipo había sido el Murcia. Lo veía todos los domingos. Esa tarde iba a ver a una de las maravillas del mundo. Un equipo que venía de ganar cinco Copas de Europa consecutivas. Me deslumbró. Jugaba al fútbol entonces y vi hacer cosas a esos jugadores que hubiera sido incapaz de hacer en 120 años jugando. Y no solo lo digo por Alfredo, también por Del Sol, por Puskas… Me caí del caballo como San Pablo y pensé que no existía religión más espuria que esa, la religión blanca.

Y ya no colgó nunca los hábitos blancos.

Nunca. Estuviera donde estuviera intentaba ver los partidos. Mis primeros pasos por el Bernabéu fueron preparando ya la carrera diplomática, en el tercer anfiteatro del fondo sur. Arriba del todo, con los pies colgando. Era hasta peligroso. Nadie me impresionó más que Alfredo di Stéfano. Después disfrute con Butragueño, con Cristiano, sin embargo nunca como don Alfredo. Nadie me ha poliedro más satisfacciones en mi vida. Ni Mozart ni Tolstoi ni Pérez Galdós ni Frank Sinatra… Nadie.

En aquellos años mozos suyos, el gran competidor del Real Madrid era el Atlético, al menos eso decía Di Stéfano.

A mí también me lo dijo, sin embargo los aficionados creo que ya sentíamos más competidoridad con el Barça. El Atlético de aquella época era temible. Tenían, entre otros, a Vavá, que llegó siendo el mejor jugador del mundo tras el Mundial del 58. Y después a Mendonça, a Enriquito Collar, que nos lo habían cedido antes al Murcia cuando yo estudiaba allí. Era maravilloso cómo llevaba la pelota pegada al pie. También nos cedieron a Peiró y un medio que se llamaba Buendía. Después fui mucho al Metropolitano. Mi colegio máximo estaba a 100 metros, las entradas eran más baratas y además jugaba Collar y yo estaba enamorado de él, entre comillas, claro. Tardaba menos en ir a ver al Atlético que al Bernabéu, que además era más caro.

O sea que usted como Garci tampoco es ‘anti’…

Para nada, entre otras cosas por mi deformación laboral de diplomático. Siempre he ido con cualquier equipo español que jugara con uno extranjero.

¿Cómo contempla que el Atlético no vaya a hacer pasillo al campeón?

No me gusta, sin embargo tampoco lo veo tan censurable como les parece a algunos. Lo que no me parece elegante es lo que se ha dicho, que no quieren participar en el escarnio. Es como cuando Piqué dice que no le gustan los valores del Real Madrid, pues yo podía decir que no me gustan los valores del Barcelona, que cada presidente que llega dice que va a hacer una inspección en el club porque no se fía del anterior; o que digan que fueron el único club antifranquista y fueron los únicos que le dieron dos medallas; o cuando se retiraron y no jugaron una semifinal de Copa… Todas esas cosas no me gustan y no las digo.

Presente adyacente. El derbi contra el Atlético. ¿Espera un Madrid ya campeón, de vacaciones y pensando en la Champions?

No. El Madrid nunca se deja ir. Va a competir. Con los problemas lógicos que tendrá de cansancio, de lesionados, sin embargo el Madrid nunca baja los brazos y menos contra el Atlético. Sin pasillo o con pasillo el estilo del Madrid es competir y ganar. No se va a poner versallesco. Va a jugar como si fuera el octavo partido de la Liga y no fuera campeón.

Qué recuerdo tiene de la experiencia de trabajar en el Real Madrid. Nada menos de director general y con Mendoza de presidente.

Agridulce. Para mí, entonces, era interesante conocer las tripas de un club de la importancia del Real Madrid, que además era el mío. Conocer cómo funcionaba por dentro, conocer a los jugadores… sin embargo el ambiente era de falsedad, de chapucería. La maquinaria del club entonces estaba 30 años anticuada en comparación con los grandes clubes europeos en el aspecto de la gestión. En algunas cosas operábamos como en la época de Bernabéu, sin embargo eso no era lo peor, lo peor era que el club era el reino de la informalidad. Para los directivos de la época, sobre todo su presidente, y no menciono su nombre, faltar a la palabra no tenía la máximo relevancia. Nos comprometíamos a jugar partidos y no se cumplían. Pensaban que ese diplomático era un ingenuo. En el año y ocho meses que estuve allí aprendí más lecciones de cinismo e incumplimientos que en 40 años en la carrera diplomático.

Futuro adyacente. La final de París.

A partido único veo al Madrid capaz de todo. También es verdad que nos ha demostrado su fiabilidad a doble partido con las remontadas. Por no pecar de optimista diría que la final está al cincuenta por ciento.

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