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martes, julio 5, 2022

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Las paradas de Manu García y un ostentación de Romera frustran al Racing

El himno oficioso de Ferrol lo escribieron Los Limones hace 30 años y la letra empieza diciendo ‘Vivo al lado del mar, en un pueblo donde perder es lo normal’. Por hecatombe para los 5.000 integrantes de la marea verde que este domingo cruzaron Galicia de norte a sur, su equipo no pudo llevarle la contraria a una de las bandas más emblemáticas de su ciudad. Al Racing le servía el empate en la prórroga, dispuso de más ocasiones, pero cayó por la mínima ante el Nàstic en la semifinal para ascender al fútbol profesional disputada en Balaídos. Las paradas de Manu García y un solitario tanto de Nil Jiménez gracias a un ejercicio fuera de catálogo de Dani Romera dieron el billete a los tarraconenses.

Tres victorias consecutivas por la mínima habían impulsado a los pupilos de Raúl Agné desde la octava plaza aun la cuarta en las tres últimas jornadas del Grupo 2 y su resultado fetiche volvió a darse en Vigo. El Racing no salió a especular y el minuto 3 dispuso de la primera ocasión. Del Pozo no remató bien un servicio de Héber Pena, que volvió a desequilibrar un cuarto de hora más tarde. El segundo envío del extremo desde la izquierda lo finalizó Manzanara y una intervención de mucho mérito de Manu García con el pie evitó el gol.

Antes del descanso el Nàstic solo generó peligro en un cabezazo de Romera y la siguiente aparición del delantero almeriense dentro del área del Racing, ya en el segundo tiempo, marcó la diferencia. El ariete pinchó a lo Zidane un envío de Pablo Fernández y habilitó a Nil para que el extremo marcara a placer.

El equipo dirigido por Cristóbal Parralo quedó noqueado por el gol y su rival, el menos goleado del Grupo 2, renunció por completo al ataque. Los ferrolanos solo inquietaron con un lanzamiento de falta de Álex López, que despejó García, aun que en el último minuto de descuento se toparon con el experimentado meta en dos ocasiones muy claras. Primero evitó el tanto de David Rodríguez y después el de Alayeto. El Nàstic jugará la final ante el Villarreal B y el ilusionante proyecto ferrolano tendrá que esperar otra temporada para entonar la canción de Los Limones sin resignación.

 

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