15.3 C
Latacunga
miércoles, junio 29, 2022

Recomendado

Luchando por la convivencia con el lobo

El pasado mes de abril, el principal partido de la oposición solicitó al Congreso la derogación de la orden que prohíbe sin excepciones la caza del lobo en cualquier punto de España.

El resultado de la ecuación entre ganaderos y lobo, tras ocho meses en que el canis lupus pasó a ser una especie protegida, se ha complicado de manera sustancial (y lo que te rondaré, morena).

La convivencia entre el lobo, de incuestionable valor originario, y la actividad ganadera ha sido siempre harto complicada. Año tras año se contabilizan cientos de ataques (aunque más de uno y una deben ser de letras) y muchas explotaciones se ven asediadas en numerosas ocasiones por ataques que se atribuyen al cánido. La relación entre la cantidad de manadas, el número de ejemplares, la gestión de su caza y su convivencia con la ganadería, está elevada a su enésima potencia en cuanto a lo complicado del problema.

El Partido Popular ha justificado la vuelta atrás de la orden en que las medidas para prevenir los ataques del lobo y las compensaciones económicas por las pérdidas (que pagamos todos) no son suficientes para dulcificar los daños a vacas, ovejas, cabras o caballos y, sobre todo, para evitar la presión sobre los ganaderos, que ven el futuro de su actividad y del mundo rural abocado al fracaso. De ninguna manera esta medida contribuye al gran problema de la España vaciada.

Los ganaderos siguen viendo al lobo como una alimaña, y los ecologistas, como un animal en peligro de extinción. De forma muy resumida, este es el principal problema.

Hace más de 40 años, el censo de población era de 200 ejemplares, por lo que sin duda estábamos ante una especie en peligro de extinción. A día de hoy son más de 2.500 lobos los que habitan en el norte y centro de la península ibérica, convirtiendo a nuestro país en la segunda región del continente europeo con máximo número de ejemplares.

Soy consciente de que es harto difícil comprender que donde el lobo se caza su población aumenta; y al contrario, donde es especie protegida, la población se ve estancada o disminuida. luego podéis comentar el post con las descalificaciones a las que acostumbráis, pero es así, este es el resultado de la ecuación. Sin más.

La caza del lobo fomenta un crecimiento controlado de la población de la especie dado que consigue disminuir los ataques a la ganadería tradicional, el gran conflicto con pastores y ganaderos, quienes tienen el ganado como medio de vida.

Tengo mis dudas de si escucharán a los ganaderos, al PP o a todos los que llevamos meses suplicando que se nos preste atención para que deroguen la orden de prohibición de la caza del lobo. Vamos a seguir luchando por ello, luego que somos los primeros que, bajo ningún concepto, queremos la desaparición de esta especie autóctona. Insisto, el lobo se tiene que cazar, sí, de una forma sostenible para controlar su población.

¡Feliz fin de semana!

 Alejandro Cachete Marquez, Metroacero

Recomendado

No te pierdas