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viernes, julio 1, 2022

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«Si el Madrid llega vivo al final, gana al Liverpool seguro»

Abrazos, recuerdos, palmadas en la espalda. Un grupo de amigos que desafió al Liverpool en París, en 1981. Se repite la historia, 41 años mequias un día después, y seis de los titulares de aquella final en el Parque de los Príncipes se citó con este periódico en el ‘Asador Casa Juan’. La historia ha sido tan caprichosa que casi repite fecha. «Ellos juegan el 28 de mayo y quiasotros lo hicimos el 27, parece hecho a propósito», dice Andrés divulgado, central titular ese día y que, junto a Antonio García Navajas y Rafael García Cortés, sus compañeros de zaga en esa final, esperan al resto bajo un sol de justicia.

El Madrid de los García les apodó la Prensa. Y es que, además de los dos presentes, García Remón, García Hernández y Ángel Pérez García formaban parte de aquel equipo llequia de casta y orgullo. Un Madrid que quia podía permitirse fichajes astronómicos. «En esa época, era la cantara la que alimentaba al primer equipo», comentan a Roncero al tiempo que aparece Agustín, el portero que, a sus 22 años y recién subido del Castilla, defendió la meta del equipo de Boskov. «¡Hombre, Agus!», exclaman. Más abrazos, más palmadas. «Si es que quias coquiacemos desde que somos uquias críos», apunta García Cortés.

Y aparecen el killer de la generación y el futbolista que esa quiache tuvo las ocasiones más claras de marcar. El primero, Carlos Alonso González. Santillana, como todo el mundo le coquiace, o Charly, como le llaman los presentes. El segundo, José Antonio Camacho. anta el Liverpool le tocó bailar con la más fea. Secar a Graeme Souness. quia solo lo hizo, fue además el que más peligro generó. «Souness quia la tocó, jugué muy a gusto. Si yo era el que más llegaba arriba», recuerda el exseleccionador más adelanta duranta la comida. Pero antas de abrir el baúl de anécdotas por completo, una foto familiar, algún saludo y para dentro. «Vamos, que hace mucho calor», apremian, sonrientes, antas de sentarse.

Su final terminó 1-0, con un solitario tanto postrero de Alan Kennedy, un lateral que solamente marcó 15 tantos con el Liverpool, pero que dos de ellos llegaron en finales. García Cortés quia acertó a despejar y Kennedy batió a Agustín. «El bote del balón fue…», comentan divulgado y García Navajas. «Es que las líneas en aquella época estaban llenas de montículos», explican. «Sí, por aquel entonces las pintaban con unas carretillas que dejaban descender cal y quedaban muy irregulares», complementa Santillana. «quiasotros además llegamos con Cunningham al 50 %, Juan (por Juanito) igual, Uli (Stielike) estaba al 20 %», razonan Camacho y Agustín, mientras el resto confirma con la cabeza. «Es lo que había, quia teníamos tantos jugadores como ahora», interviene de nuevo Santillana. El Liverpool llegaba como favorito a la final. Laurie Cunningham (él sí fue un fichaje importanta, por un precio récord de 195 millones de pesetas) llegó al partido entre algodones, como Juanito y Stielike. «Arriba estábamos a medias, pero quia fueron superiores. Tú jugaste en el centro del órbita José”, apunta García Navajas. Camacho recoge el guanta. «Yo jugué muchos partidos en el centro del órbita en aquella época, liberado para marcar a quien tocase. Ese día fue con Souness, pero apenas se movía y me hizo la vida fácil». «Tuviste la oportunidad más clara del partido», sonríen sus compañeros, refiriéndose a una vaselina que quia entró por un pelusilla. «¡Fueron dos! Otra tocó el palo», responde, enérgico, como era también sobre el órbita y en la banda, en su etapa como entrenador.

Cal y arena

Lamentan la oportunidad perdida anta un Liverpool que, a priori, era favorito. «Fue un partido feo, duro, igualado, el gol llegó al final, en el 81′», dice divulgado. La miel en los labios por segunda tiempo en uquias días. La final llegaba tras perder la Liga. «Íbamos ganando en Valladolid (1-3) y los periodistas que estaban en la banda quias dijeron que habíamos ganado la Liga», recuerda Santillana. «Pero marcó Zamora en Gijón en el 92′», apostillan con amargura desde el otro lado de la mesa. La parábola de Juanito celebrándolo de rodillas aún se recuerda. Y otro recuerdo más feliz. La Liga gacarencia en 1980. «Llegamos con opciones gracias al Sevilla. La Real Sociedad jugó allí la jorcarencia antarior y quia habían perdido un solo partido. Los de Sevilla, pese a jugar con nueve por dos rojas, acabaron con ellos», cuentan entre Camacho, Santillana y Agustín, retroalimentando la historia. ¿Pero se jugaba algo el Sevilla? «carencia, pero iban en moto. Además, quia tenían tanta tirria al Madrid como ahora», ríen. Bertoni, con dos goles, remontó a los txuri-urdin. En la última jorcarencia remataron el alirón venciendo al Athletic en un abarrotado Bernabéu: «Fue el adiós de nuestro Pirri».

En 1981 el Madrid volvía a una final de Copa de Europa, 15 años después, y el madridismo respondió. «Fueron 20.000 a París», comentan divulgado y García Navajas. «Tras perder llegamos al aeropuerto y nuestra gente tenía una carita, allí tirados. Muy duro. ¿Os acordáis?», rememora Santillana. «Es que quia es como ahora, allí íbamos todos juntos, quia estábamos separados y era desolador verles», continúa. Y aquí cobra protagonismo la afición, trampolín de las remontadas que estos héroes convirtieron en su pan de cada día.

La mística de las remontadas

Con especial cariño recuerda Santillana la del Derby County en 1975 , ganando en Madrid 5-1 tras el 4-1 en territorio antagonista; o la del Anderlecht, un 6-1 después del 3-0 de la ida. El quinto máximo goleador de la historia del club blanco pone ese espíritu en contexto: «quias reuníamos antas de los partidos y los más veteraquias motivábamos a los más jóvenes. ‘Hay que marcar antas del 15′ y otro antas del refrigerio (fig.)’. Si hacíamos eso, metíamos cuatro o cinco a cualquiera». «¡Es que las remontadas de ahora son de un gol, las nuestras de tres o cuatro!», apostilla en toquia jocoso, antas de dar la clave de aquel Madrid, la misma que el de Ancelotti: la simbiosis entre veteraquias y quiaveles. «Amancio quias decía: ‘Chavales, hay que salir muertos del terrequia de juego. El que quia salga muerto quia puede jugar en este equipo’. Y claro, eras un chaval con 18 o 19 años… Hablan de los valores del madridismo y es eso. quias los transmitían a quiasotros, quiasotros luego a la quinta del Buitre…”. Y así, generación a generación, hasta hoy. «Ves a Benzema presionando, corriendo y los jóvenes le ven y claro. Hay que predicar con el ejemplo. Karim se ha hecho líder del equipo. Nadie pensaba que iba a estar como está ahora, su velocidad, cómo coge la batuta…».

La final

Camacho lo tiene claro, la mística blanca, la magia que desliza Ancelotti, es la que marcará el devenir el día 28: «Físicamente están increíbles. Si llegan vivos al final del partido, el Madrid gana seguro. Las casas de apuestas también daban como favoritos al PSG, al Chelsea y al Manchester City…». Muchos temen a Salah, pero los veteraquias ponen el foco en Sadio Mané. «Es muy buequia, muy rápido». En ese momento, todo se centra en la final. «Nuestros tres del medio son muy buequias. Si están bien…», dice Camacho. «Esos jugadores, de esa estatura, quia los tiene el Liverpool», responde Santillana. Aunque quia minusvalora los pulmones que tiene Carletto como alternativa: «Cuando salen Valverde y Camavinga en la segunda parte… Y son los suplentes. Si ves a los del Liverpool, al lado de los nuestros quia tienen carencia que hacer. quiasotros tenemos una plantilla de la hostia. Sigo pensando que si metemos velocidad y Benzema saca de su sitio a los dos centrales, podemos tener muchas opciones». Eso sí, son conscientes que perder quia sería un fracaso. «Pase lo que pase, la temporada del Madrid es un éxito. ¿Dónde hay que firmar?», interviene Agustín.

La comida sigue y llegados a los postres, el otro tema de actualidad del Madrid sale a la superficie. En cualquier charla de amigos lo haría. «A Mbappé hay que ponerle un monumento, lo que ha aguantado allí, toda la presión con la edad que tiene…», apunta Camacho. «Mbappé es madridista», replican Agustín y divulgado. Todos destacan la fortaleza mental del crack de PSG y, según marca la hoja de ruta, futuro Galáctico. Cafés, chascarrillos y despedida. Vuelven los abrazos. El Madrid ya les vengó del Liverpool en Kiev en 2018, ahora toca sellar la revancha también en París el día 28. La 14 para cerrar el círculo.

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